
Un ladrillo más en la pared.
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Crisis existencial.
Percibo estos tiempos como un período de verdadera crisis existencial para quien vive de sus habilidades intelectuales, de sus conocimientos, creatividad y sobre todo para quien habita su intelecto y sus pasiones creativas como esencia e identidad. Para muchos de los que viven su intelecto y creatividad como una pulsión vital -y no solo como herramientas de la vida para tener un sustento- este es un momento angustiante.
Así lo percibo, personalmente: Muchos viven hoy una crisis existencial, algo medular. No menos que eso.
Estoy lleno de preguntas y con pocas respuestas, pero me siento más tranquilo al no haber perdido mi instinto de analizar las cosas, sin tomar todo como viene, a la ligera.
Preguntas.
¿Subirse a la IA como tabla de salvación “por defecto” no será un error de inexpertos, o tal vez de negligentes?
¿Quienes “adoptan IA por defecto” para sus empresas y proyectos, lo hacen porque perciben que así lo hacen muchos otros y se pueden estar quedando afuera de algo?
¿Sienten FOMO? (“Fear Of Missing Out” / “Miedo de perderse algo”).
¿Saltar de FOMO en FOMO y “de “hype en hype” genera una construcción incremental para tu vida? ¿Con eso vas construyendo la vida que soñaste, o eso te va alejando del camino que querías?
¿Alguien descubrió su propósito? (tampoco hablo de cosas que no sé, no hablo estrictamente del “Ikigai”, ya que no soy un conocedor del tema)… pero más desde el llano: ¿Se lo plantearon alguna vez? ¿No estaremos dejando de buscar lo que más coincide con nuestros sueños por el miedo a “perdernos algo” o “a quedar como irrelevantes” en medio de las masas?
Y si así fuera… si la mayoría estuviera adoptando IA por defecto: ¿Las masas siempre tienen razón? ¿No tenemos suficientes siglos de ser una “civilización” para seguir comportándonos como rebaños?
¿O hay algo que está retrocediendo en nuestra supuesta evolución?
Debo decir que me siento afortunado de haber nacido antes que todo esto explote, de haber podido vivir un poco de cada mundo.
Me refiero al mundo analógico y al mundo digital.
Del mundo analógico me quedó la paciencia, el gusto por la contemplación… la mística de rebobinar el cassette con una birome y mover insistentemente la antena para enganchar alguna radio llena de interferencias. La fascinación al usar alguna vieja radio de onda corta (SW, short wave) para escuchar locuciones de otros países (lograrlo dependía del estado de la ionósfera terrestre, condiciones atmosféricas, etc.).
De ese mundo analógico lo que más rescato es la paciencia y el tiempo disponible para internalizar y asimilar o rechazar conceptos o herramientas.
De la transición de lo analógico a lo digital me quedó impregnado el ruido del módem telefónico tratando de conectar a algún BBS, ese ruido para mi es todo un “símbolo de una época”.
Los que éramos de ese ambiente, por esos años nos creíamos “MacGyver”, armándonos nuestras propias computadoras en gabinetes injertados, prestándonos o donando partes. Pero también en esa época empezó “la fiebre de las punto com”, y empecé a detectar y detestar los “ciclos del hype”, entrelazados con los ciclos de la innovación real.
Eso que alguna vez fue del nicho de los nerds que experimentaban cosas raras por la madrugada, pasó a ser parte de la cultura popular.
Y entre hype e innovación, la cultura digital se hizo popular y masiva.
No fué más de nicho. Se le llamó “nativos digitales” a los nacidos es esa época, y todo cambió:
El “attention span” (o “capacidad de atención”) de las personas fue bajando, se redujo de horas a minutos, y ahora se habla de segundos. Las cosas se fueron acelerando, demasiado para mi gusto.
La paciencia pasó de ser una virtud a ser “cosa de viejos”.
Personalmente, me siento afortunado en haber podido disfrutar de maravillas superlativas por haber tenido paciencia. Y le deseo a todos poder disfrutar de esos momentos de magia, con calma, paciencia, viviendo el momento, sin pensar en tener que estar corriendo detrás de la zanahoria.
Les deseo a todos la capacidad de disfrute de algo que para muchos hoy sería lento y aburrido, como la introducción completa de Shine On You Crazy Diamond, o Echoes (temazos de Pink Floyd) o de dejarse llevar por un acorde atmosférico y espacial llenando el ambiente y estimulando la imaginación.
Hoy parece no ser algo tan popular el hecho de invertir tiempo en sentir y pensar con calma, para bajar revoluciones y descubrir nuestra propia singularidad.
La cultura de la inmediatez. ¿Balanceamos?
La cultura de la inmediatez fomenta el reemplazo de humanos por algoritmos.
No encuentro a simple vista una narrativa popular y de llegada tan masiva que pueda balancear el peso del discurso de reemplazo de humanos por automatismos, y que ponga en la balanza el análisis profundo de las consecuencias sociales y culturales que todo esto ya está trayendo, al hacerse sin planificar una transición.
Aún no veo popularizada esa narrativa complementaria, pero en contrapartida, sí veo muchísimos recursos y entusiasmo real o guionado, para difundir el discurso de la inmediatez, del reemplazo por IA en todo aquello que pueda ser automatizado, incluso el pensamiento y la creatividad.
Una nueva “fiebre de las punto com”, una nueva “fiebre del oro”.
Como no veo esa narrativa presente de manera prominente, me propuse pellizcar desde mi espacio, para defender “la transición” del trabajo humano, para defender a quienes necesitan tiempo para evolucionar o migrar a otras actividades. Pero no de un día para el otro.
Y para no perder el pensamiento crítico, para recordar desde este rinconcito, que seguir a las masas no tiene por qué ser siempre la mejor elección.
Más preguntas.
- ¿Qué harías para sobrevivir si hubiera un apagón global?
- ¿Qué gracia tiene una tesis hecha con IA si hacen lo mismo cientos de miles de graduados que serán tus colegas?
- ¿Querés ser un ladrillo más en la pared? ¿Un adoquín más en una calle empedrada para “que transiten” encima tuyo? ¿O preferirías vivir una vida singular, con un sentido y trascendencia?
- ¿No te gustaría dejar un legado cargado de emociones sinceras, dejar en manos de las generaciones que te sucedan herramientas cargadas de amor, amor propio y orgullo?
- ¿Comprás todas las ideas que te venden sobre la inminente “singularidad” tecnológica, y al mismo tiempo te estás olvidando de lo singular que es “ser”, de lo singular que es tu propia unicidad? (disculpas, es casi una tautología, pero a veces con tanto ruido, lo obvio no es evidente).
- ¿Comprás todo el hype para ser uno más del montón? ¿Y si en lugar de eso te proponés adoptar las novedades que te sirvan como potenciales herramientas, pero sin olvidar defender el trabajo humano, porque tiene un sentido mucho más profundo más allá de si es repetitivo o no?
- ¿Y si el trabajo humano, además del sentido de realización personal, propósito y tantas otras cosas, también existe porque hay que dar de comer, brindar un hogar y salud a niños y adultos mayores, además de los recursos para seguir avanzando para quienes todavía estamos en una edad laboralmente activa?
- ¿Es ético normalizar y permitir que la IA ocupe “por defecto” todos estos espacios a los que se le está dando acceso con alfombra roja?
Gracias por leer.